El meningococo B vuelve a España
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El meningococo B vuelve a ser prevalente en España
En España el meningococo B era el responsable de las meningitis bacterianas y la mayoría de las personas han tenido contacto con él, por lo que existe una inmunidad colectiva frente a él. Sin embargo, en 1996 se produjo la entrada del serotipo C, cogiendo desprevenida a la población y con el consiguiente riesgo de epidemia. "Durante ese año, el 36 por ciento de los casos de meningitis se debió al serotipo B y el 58,9 por ciento al C. Algunas comunidades, como Galicia y Cantabria, registraron tasas altas de afectados, de 13 y 12 casos por 100.000 habitantes, lo que hizo que se disparara la alarma social", ha recordado Juan del Rey Calero, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad Autónoma de Madrid, durante su intervención en el curso de verano La meningitis en los albores del siglo XXI, que se está celebrando durante esta semana en El Escorial.
Después de una detallada radiografía de cómo ha sido la epidemia del meningococo C en España, el catedrático ha afirmado que "las campañas de vacunación a la población de riesgo han surtido un efecto muy positivo, de tal forma que la tasa de afectados durante este año ha sido, hasta la semana pasada, de 1,8 por ciento frente al 5,5 por ciento del año anterior".
Otra muestra de que el riesgo de epidemia por el meningococo C ha retrocedido es que mientras en 1997 el 28,7 por ciento de las meningitis fueron por el serotipo B, este año ha provocado el 56,5 por ciento de casos. "Estamos ante una normalización de la situación, con el meningococo B como agente principal".
Nueva vacuna
Ahora, el temor surge de cómo hacer frente a una bacteria para la que no existe una vacuna eficaz. En este sentido, el catedrático se ha mostrado tranquilizador, asegurando que la virulencia del B es menor que la del C. "Mientras que la letalidad del primero es del 6,2 por ciento, la del C es del 10,4 por ciento. Además, éste tiene mayor capacidad de provocar septicemias, que es donde reside el gran riesgo de las meningitis".
Del Rey ha comentado que los esfuerzos por encontrar una vacuna efectiva contra el meningococo B tropiezan con su escasa antigenicidad. "Las posibilidades se centran en la utilización de proteínas de membrana externas o vacunas de Pili y, lo que es fundamental, lograr vacunas que actúen sobre la proteína reguladora del hierro, que es la que verdaderamente puede bloquear la Neisseria meningitidis".
En este contexto, el catedrático ha mencionado los ensayos que se están llevando a cabo con sendas vacunas cubana y noruega contra el meningococo B, aunque "los últimos resultados reflejan un empate táctico".
No obstante, ha insistido en la eficacia de ciertas medidas para evitar la dispersión de la infección, entre las que ha destacado la vigilancia epidemiológica, las estrategias de control, la actitud de la población y el valor de la quimioprofilaxis.
Criminal de guerra
"La elección de la meningitis como tema central del curso de este año se debe a que ha sido un problema que ha suscitado una inquietud social, al igual que hace unos años sucedió con el sida y el año pasado con la vacas locas", ha manifestado a DM Amador Schüller, catedrático de Patología y Clínica Médica la Universidad Complutense, y director del curso que se está celebrando en El Escorial.
Según Schüller, el panorama actual frente a las meningitis neumocócicas no es especialmente preocupante si se compara con la situación de hace años, cuando "no existían antibióticos tan efectivos como los de hoy en día y las meningitis causaban sepsis que llevaban a la muerte a todos los afectados". El director del curso ha explicado que el lipopolisacárido de la membrana externa de la bacteria es el "verdadero criminal de guerra, pero no sólo en el meningococo, sino también en otras bacterias gram negativas. Es el factor tóxico esencial que motiva toda la catástrofe de patología molecular, prácticamente irreversible".
Schüller ha añadido que el lipopolisacárido es, además, un factor esencial para la producción del choque endotóxico. "Este es el gran riesgo y hacia su eliminación es donde se deben orientar los estudios sobre nuevas vacunas". Ha insistido en que las medidas preventivas provocarán una disminución de los porcentajes de morbi-mortalidad de la enfermedad.